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2 de octubre de 1968, NUNCA SE OLVIDARÁ

“ El movimiento de 1968 es más que un simple suceso histórico; es una profunda manifestación del espíritu humano en...







El movimiento de 1968 es más que un simple suceso histórico; es una profunda manifestación del espíritu humano en acción. (…)
El 68 es sacrificio, sonido y silencio, esperanza y liberación, vibración y expansión. Es el eco de millones de voces demandando el arribo de la imaginación al poder: que la sociedad sea realista pidiendo lo imposible y niegue una herencia dominada por la demagogia. (…)
A cuarenta años de distancia, Regina es la luz que por milenios la ruta alumbrará.
— Santiago Ramírez Paez - artículo incluído en el libro Regina: 2 de octubre no se olvida. Del autor Antonio Velasco Piña.

Es estupido ver tanta y tanta gente modernizando ciudades,mejor dicho ; tratando de modernizar. Y es que piensan que con diseños europeos y con arquitectura alemana se modificara toda una ciudad, si bien la ciudad crece, consigue el olvido y aprisiona la igualdad jamas podran callar el sentir de la gente, por mas que adornes un barrio, el barrio seguira igual, no intenten borrar la historia, manchandola con "expresiones artisticas sin sentido", o acaso tienen sentido ? ¿ tiene sentido algo que no recuerde tu historia?, ¡lo desgraciada que ha resultado tu historia!, Expliquenme como quieren adornar Tlatelolco con diseños tan mediocres, mejor recuerdenle a los jovenes lo sangriento y estupido que han sido los gobiernos de este país.


Decidi empezar el post con esas palabras, por que no encuentro razon para rayar el habitacional chihuahua en Tlatelolco con algo tan seco, con una chingada,¡ ahi se vivio uno de los momentos mas tragicos de México!, podian pintar algo mejor.


El 26 de Julio del 68 unos siete u ocho mil personas salieron a la calle en una manifestación de solidaridad con la revolución cubana que se desplegó por San Juan de Letrán, cuando la manifestación dio curva para entrar a La Alameda se encontraron con otra marcha de estudiantes politécnicos que protestaban contra las agresiones del FNET (organización de control estudiantil que el gobierno tenía en el Politécnico) de repente las cortinas metálicas de los comercios comenzaron a cerrarse. Sonaron gritos, el paf, paf, de las explosiones de las bombas de gas. Segundos después los manifestantes estaban rodeados de granaderos que no pedían que se disolvieran, sino que apaleaban aprovechando que habían quedado atrapados en la estrecha calle Palma. Corría sangre de las frente de varios jóvenes, zapatos perdidos entre la multitud. No era la primera vez que los apaleaban, era una de las insanas costumbres del Estado Mexicano, los granaderos habían asaltado el año anterior la vocacional 7 de la UNAM y la manifestación por Vietnam del 65 que habían sido disueltas a macanazos. El lunes estaban en huelga. Iniciada en algunas escuelas del IPN, simultáneamente el ala de humanidades de Ciudad Universitaria, la huelga fue corriendo poco a poco. Las escuelas se reunían en asambleas y organizaban marchas dentro de la universidad llevando la huelga a otras facultades; Ciencias, Odontología, Ingeniería, Químicas, Ciencias políticas ya llevaban una semana en paro, apoyando a presos políticos. Seguían los asaltos del ejército a preparatorias, entraban por los patios traseros, tiros, cientos de detenidos. En la Universidad comenzaban a sesionar un consejo de representantes de facultades de huelga, los mimeógrafos no paraban. Mientras tanto la prensa mentía: la puerta de la preparatoria había sido abierta por bombas molotov de los propios estudiantes, los muertos por apaleamiento no eran tales. Pero se sabía la verdad, la información corría de boca en boca. Había casi mil detenidos, las escuelas conservadoras se iban sumando al paro, el priismo desaparecía de las facultades. El 30 de julio de 1968, el rector de la UNAM, Javier Barros Sierra en Ciudad Universitaria, condenaría públicamente los hechos, izando la bandera mexicana a media asta y con un emotivo discurso se pronunciaría a favor de la autonomía universitaria y exigiría la libertad de los presos políticos, refiriéndose a los estudiantes detenidos de la Prepa 1. Ese mismo día encabezaría la marcha por la avenida de los Insurgentes, donde surgió un lema muy común utilizado por el movimiento estudiantil, “¡Únete pueblo!”. El 31 de Julio se tomó la calle masivamente. El gobierno había devuelto algunas escuelas tomadas, había asaltado a otras. Habían usado perros policía para atacar a estudiantes. La manifestación salió de CU, encabezada por el rector de la UNAM y establecía como eje la lucha de la defensa de la autonomía universitaria. Cien mil estudiantes salieron a la calle. El momento culminante: al paso de los estudiantes, la lluvia de agua y confeti que arrojaban los vecinos, no estaban solos. Díaz Ordaz ofrecería esa misma tarde un discurso en Guadalajara, tendía su mano a los estudiantes a cambio de la retirada, mano tendida si pedían perdón. Al día siguiente aparecieron pintadas y carteles: A la mano tendida, la prueba de la parafina. Al iniciarse agosto con la huelga general en marcha lanzaron su pliego de peticiones. El programa estudiantil era muy breve, los famosos seis puntos que recorrieron el país en millares de voces de brigadistas y millones de volantes: Libertad de presos políticos, derogación de disolución social mediante el cual legalizaba el encarcelamiento de la disidencia política, destitución de los jefes de policía, deslinde de responsabilidades en la represión, indemnización a los heridos y a las familias de los muertos y desaparición del cuerpo de granaderos. El 5 de agosto salió la primera manifestación conjunta del nuevo movimiento estudiantil desde Zacatenco hacia el Casco de Santo Tomás. Derrotando a FNET, ganado así la batalla contra el miedo. El movimiento estudiantil fue muchas cosas al mismo tiempo: un desenmascaramiento del Estado Mexicano, creación de un espacio comunal libertario basado en la asamblea; fue debate familiar en los hogares, fue crisis de los tradicionales formas de desinformación, fue también violencia, represión, miedo, cárcel, asesinatos. En la sociedad mexicana había líderes sindicales corruptos, patrones fabriles, caciques suburbanos, funcionarios vendidos. Había otros autoritarismos. La dirección se había constituido dándose la forma y el nombre de Consejo Nacional de Huelga, una representación de tres estudiantes por cada escuela en huelga. De poco servían los programas de televisión y los periódicos contra el medio millón de voces, surgieron los primeros aliados orgánicos del movimiento, la Coalición de Profesores de Enseñanza Media y Superior y la Asamblea de Intelectuales, Artistas y Escritores; Carlos Feliz, Revueltas, Eli de Gortari, Luis Alberto de la Garza profesor de Historia en prepa 1, José Agustín, Carlos Monsiváis, Armando Castillejos.
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